viernes, 24 de febrero de 2017

¿PÚBLICA, CONCERTADA O PRIVADA?


Pública, concertada, privada cada una diferente y todas con un mismo fin, educar niños.
¿Porque nos empeñamos en tirarnos piedras los unos sobre los otros? Porque tanta crítica de unos a otros. Porque esa lucha política. 
Puedo entender que todos los centros educativos necesiten matrículas y que se esfuercen en mejorar su oferta educativa y compitan entre ellos ofreciendo lo mejor a los padres. Pero no puedo entender las amenazas políticas, jugando con el concierto de los centros o criticando la labor educativa de centros privados por su ideología, tachándolos de elitistas o de ser diferenciada y por consiguiente jugar los sentimientos, las creencias y la economía de muchas familias que han elegido para sus hijos ese tipo de educación.
Me parece que nos estamos deshumanizando cada día más. Los que nos dedicamos a la docencia, tendríamos que preocuparnos de hacer lo mejor posible nuestro trabajo, de sacar lo mejor de cada uno de nuestros alumnos. Como maestros es nuestro deber, nuestra vocación, nuestro objetivo y con ello mejorar la sociedad en la que vivimos. Pero parece ser que estamos más preocupados por lo que hacen los vecinos, por los convenios de estos, por los repartos de recursos, por lo que tengo o dejo de tener, que por nuestra labor. Para los políticos no tengo ni palabras, se suponen que representan al pueblo, defienden  los intereses de todos, hablan de libertad de expresión y en realidad se trata sólo de  la libertad de sus propios intereses, prometen mejorar nuestra sociedad, mejorar la educación y simplemente se preocupan de mantener su poder para vivir cómodamente ajenos al resto de los ciudadanos. Cada vez que uno sube al poder quita lo del anterior y así vamos en este país. No se puede jugar con la educación, ni chantajear con ella, debería ser igual para todas las comunidades con los mismos criterios y oportunidades.
Como madre y educadora tengo muy claro que mi ejemplo es clave para mis hijos y mis alumnos, por eso hay que dar ejemplo de educación de respeto, de tolerancia. No siempre compartimos las ideas del que tenemos al lado pero hay que saber respetarse.
Deberíamos unirnos todos por un objetivo común, mejorar la educación en España, mejorar la educación de nuestros niños y jóvenes porque de ello depende la sociedad del futuro. Olvidarnos de la lucha entre pública, concertada o privada. Los padres son los principales responsables de la educación de sus hijos y deberían de ser libres de escoger el colegio que quieren, libres de elegir el tipo de educación que quieren para ellos,  en base a sus convicciones ideológicas o sus interesen académicos. Nadie tiene por qué etiquetar por condición religiosa, por nivel económico o ideología al resto, educación es también tolerancia, es respeto y es libertad. 
Cuando yo termine mis estudios de magisterio tenía claro que no quería opositar era un tema personal y opte por enviar cv a todos los centros educativos de mi cuidad, concertados y privados, todos eran una estupenda posibilidad de trabajo para poder desarrollarme profesionalmente. La vida hizo, que empezase a trabajar en un centro privado,  después de 3 años terminado mi contrato, volví a mandar a todos los centros y después de varias entrevistas conseguí trabajo en el centro en que ya llevo más 20 años, es privado estoy encantada porque  puedo desarrollar mi labor de profesora, tal vez en una pública o concertada tendría más ventajas, no lo sé, no lo he vivido. 
Cuando veo manifestaciones, insultos, reproches de tantos padres y profesores e incluso alumnos, en esa guerra especialmente entre pública y concertada me entristece mucho, porque no siempre se mira el bien  de los alumnos, ni mejorar la labor educativa, se trata de otro tipo de intereses.
Hace años tuve la oportunidad de ir a Santiago de Chile concretamente a la zona de las Condes. Allí  asesore a un grupo de colegios que habían comprado nuestro método educativo. Había colegios de todo tipo, con escasos  y con buenos recursos, todos muy ilusionados por aprender y mejorar, a pesar de la falta de recursos no perdían la ilusión, la creatividad y las ganas de mejorar cada día por sus alumnos. Lo importante es la ilusión del profesorado, el ingenio y sobretodo los valores que puedan transmitir. Trabajar en equipo, el colegio y las familias, siempre por el bien de los alumnos. 
Así pues mi deseo sería que todos padres, profesores, directores y políticos trabajásemos juntos por un objetivo común: mejorar la educación de todos nuestros niños y jóvenes. Una educación en libertad, rica en valores que les hagan mejores personas y en conocimientos para poder desarrollase bien en una sociedad, que ellos mejorarán. Respetando la libertad de los padres a educar a sus hijos como ellos quieren hacerlo no como se les trata de imponer. 
Pública, concertada o privada, las tres son una estupenda opción para la educación de nuestros hijos cuando se vuelcan al cien por cien en la excelencia de su labor por el bien de sus alumnos. Dejemos que las familias elijan libremente y respetemos las elecciones sin etiquetar. 


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